El tortuoso renacer del club de fútbol que más ligas ha ganado en el mundo
- 6 abril 2016
Fue un gol solitario frente a uno de los clubes más modestos de la liga, pero el tanto de James Tavernier ante el Dumbarton ya pasó a ser uno de los más significativos en los 144 años de historia del Rangers de Glasgow.
Y es que su anotación le dio al club protestante de Escocia la victoria en el partido y el título de la Championship, la segunda división local, con lo que pone fin a cuatro años de destierro por las categorías más bajas del fútbol escocés.
Fue un tortuoso camino el que tuvo que recorrer el Rangers desde que conquistó su último campeonato en 2011, el número 54, que lo mantiene como el club que más ligas nacionales ha ganado en el mundo.
Muchos medios lo declararon muerto cuando estuvo a punto de desaparecer en junio de 2012, pero pudo sobrevivir, a duras penas, lejos del glamour de su pasado.
La caída de un gigante
El Rangers cayó en desgracia hundido por las deudas tras años de mala gestión y enfrentado a la agencia de recaudación de impuestos británica (HMRC, por sus siglas en inglés), que le reclamaba un pago de impuestos acumulados de aproximadamente US$77 millones.
Supremacía en el mundo
Clubes con más títulos ligueros
54
Rangers de Glasgow (Escocia)
- 51 Linfield (Irlanda del Norte)
- 47 Peñarol (Uruguay)
- 46 Celtic de Glasgow (Escocia)
- 43 Olympiacos (Grecia)
Getty
La cadena de infortunios comenzó cuando David Murray, uno de los empresarios más acaudalados de Escocia, compró el equipo en 1988.
Su ambición lo llevó a contratar a futbolistas de renombre y grandes promesas como el argentino Claudio Caniggia, el ruso Alexei Mikhailichenko, el danés Brian Laudrup, el inglés Paul Gascoine o el chileno Sebastián Rozental.
Fueron años de gloria en lo deportivo, con 16 títulos de liga y 21 de Copas, entre la de Escocia y la de la Liga, pero catastrófico en lo económico.
Ahogado por las deudas, Murray vendió sus acciones en 2011 a un consorcio liderado por Craig Whyte, quien optó por la suspensión de pagos y declarar en bancarrota al club.
Whyte enfrentó cargos criminales por su gestión, mientras que el Rangers, tras ser adquirido por el empresario inglés Charles Green, fue castigado y obligado a jugar en la cuarta división del fútbol escocés, la más baja de la pirámide de ese país.
La diferencia fue abismal. Mientras el estadio de Ibrox siguió recibiendo a más de 40.000 aficionados, fieles al club de sus amores, el Rangers tuvo que jugar en campos con aforo para poco más de 2.000 espectadores.
Largo ascenso
Dirigido por una de sus leyendas, Ally McCoist, el Rangers ganó el campeonato de la League 2 por 24 puntos de ventaja sobre el segundo, título que repitió al año siguiente de manera más enfática en la League 1 al coronarse invicto con 33 victorias y tres empates.
La diferencia sobre Dunfermline fue de 39 puntos.
Pese a su dominio en el campo, los problemas financieros siguieron afectando al club, que sufrió durante su primer año en la categoría de plata.
Rangers cedió ante Hearts y Hibernian, antes de caer estrepitosamente en la final de ascenso contra Motherwell por un marcador global de 6-1.
En enero de 2015 el club volvió a cambiar de dueño, tras la llegada como máximo accionista del empresario Dave King, quien tras prometer una época de más estabilidad, contrató al entrenador Mark Warburton.
El nuevo técnico recuperó la identidad futbolística del Rangers, con un estilo ofensivo y de velocidad, basada en el trabajo en equipo.
El club comenzó la temporada con 11 victorias consecutivas que le permitieron construir las bases del ascenso que consumó este martes a la máxima categoría.
Allí lo espera el Celtic, su archirrival católico de Glasgow, quien ha ganado las cuatro ligas desde su caída y contra el que volverá a disputar el derbi del Old Firm, uno de los más apasionados del fútbol, en el que está en juego mucho más que un balón.
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