FC BARCELONA
"Somos favoritos a todo"
Los pesos pesados del equipo han transmitido un mensaje unísono e inequívoco al vestuario, tirando de orgullo y recordando que ahora más que nunca es prioritario trabajar “con calma y máxima confianza”. El primer paso es pasar página de la derrota en Anoeta y mirar hacia el futuro, donde el Atlético se presenta como primer obstáculo. Una guerra que van a ganar, según aseguran allá dentro
Los jugadores del Barça en un entrenamiento
JAVIER MIGUEL
11-4-2016 | 04:05 H.
Hay jugadores en un vestuario que sus compañeros siempre miram cuando las cosas se tuercen. En el campo siempre es el mismo, Leo Messi, el más buscado y ‘acosado’ por los suyos, mientras que fuera de los terrenos de juego esa figura la ejemplifica a la perfección Javier Mascherano tras la marcha de Xavi Hernández el verano pasado. Tras la derrota en Anoeta y tras haber buscado con insistencia pero sin éxito que el líder en el campo apareciera, las miradas se dirigieron en la intimidad del vestuario visitante de Anoeta hacie El Jefecito. Y este, una vez más, no defraudó.
“Ahora más que nunca hemos de trabajar con calma y mucha tranquilidad, teniendo la máxima confianza en nosotros porque nadie debe olvidar que somos los favoritos a todo”, fue el mensaje que inoculó a un vestuario que estaba “dolido y jodido” tal como explicó el propio Luis Enrique en la rueda de prensa posterior al encuentro. Mascherano y el resto de sus compañeros se alinearon en el convencimiento de que siguen teniendo la sartén por el mango y que cualquiera se cambiaría por ellos a estas alturas de la temporada. Y lo cierto es que razón no les falta porque, con los números fríos sobre la mesa, el Barcelona sigue estando en una posición privilegiada para llevarse el triplete. Líder a tres puntos del segundo y con el ‘goal average’ ganado en la Liga podría permitirse el lujo hasta de perder un partido más que su perseguidor, el Atletico de Madrid, y seguiría en lo más alto. En la Champions llega al partido de vuelta de cuartos de final con un resultado a favor de 2 a 1 en la ida y es finalista de la Copa del Rey con Sevilla como rival. Un panorama, sin duda, que invita a priori al optimismo más recalcitrante, aunque lo cierto es que el balance y el rendimiento de los últimos partidos –un punto de nueve posibles en las últimas tres jornadas– está dejando un poso de dudas e incredulidad a más de un aficionado.
BURBUJA. Sin embargo, el vestuario no está dispuesto a permitir que las críticas o el pesimismo traspasen la puerta. En los próximos días no van a ver la televisión ni escuchar la radio ni leer la prensa. Quieren desconectar del todo para centrarse exclusivamente en el partido del miércoles, donde está en juego el primer título de la temporada. En la plantilla hay la sensación que muchos van a aprovechar esta situación para intentar desestabilizar y poner en tela de juicio todo el crédito que se ha ganado este equipo. De ahí que la prioridad absoluta es parapetarse en el grupo y poner los cinco sentidos en el partido contra el Atlético de Madrid.
TENSIÓN. La mayoría de jugadores del Barcelona saben perfectamente qué significa jugar en el Calderón, la agresividad que imprimirá Simeone a sus hombres, la sensación de ambiente prebélico que se vivirá antes y durante el partido, las artimañas del rival para aprovecharse de cualquier circunstancia del partido y revertirla a su favor, la presión que tendrá que gestionar el colegiado...
“Va a ser una guerra bestia pero la vamos a ganar”, es otra de las consignas que ha empezado a circular entre el grupo. Aquí también la razón les ampara porque desde que Luis Enrique dirige la nave blaugrana siempre han salido victoriosos de sus enfrentamientos contra los colchoneros en Madrid. Lo que está claro es que la historia de verdad de esta temporada se empieza a escribir a partir de este miércoles.
“Ahora más que nunca hemos de trabajar con calma y mucha tranquilidad, teniendo la máxima confianza en nosotros porque nadie debe olvidar que somos los favoritos a todo”, fue el mensaje que inoculó a un vestuario que estaba “dolido y jodido” tal como explicó el propio Luis Enrique en la rueda de prensa posterior al encuentro. Mascherano y el resto de sus compañeros se alinearon en el convencimiento de que siguen teniendo la sartén por el mango y que cualquiera se cambiaría por ellos a estas alturas de la temporada. Y lo cierto es que razón no les falta porque, con los números fríos sobre la mesa, el Barcelona sigue estando en una posición privilegiada para llevarse el triplete. Líder a tres puntos del segundo y con el ‘goal average’ ganado en la Liga podría permitirse el lujo hasta de perder un partido más que su perseguidor, el Atletico de Madrid, y seguiría en lo más alto. En la Champions llega al partido de vuelta de cuartos de final con un resultado a favor de 2 a 1 en la ida y es finalista de la Copa del Rey con Sevilla como rival. Un panorama, sin duda, que invita a priori al optimismo más recalcitrante, aunque lo cierto es que el balance y el rendimiento de los últimos partidos –un punto de nueve posibles en las últimas tres jornadas– está dejando un poso de dudas e incredulidad a más de un aficionado.
BURBUJA. Sin embargo, el vestuario no está dispuesto a permitir que las críticas o el pesimismo traspasen la puerta. En los próximos días no van a ver la televisión ni escuchar la radio ni leer la prensa. Quieren desconectar del todo para centrarse exclusivamente en el partido del miércoles, donde está en juego el primer título de la temporada. En la plantilla hay la sensación que muchos van a aprovechar esta situación para intentar desestabilizar y poner en tela de juicio todo el crédito que se ha ganado este equipo. De ahí que la prioridad absoluta es parapetarse en el grupo y poner los cinco sentidos en el partido contra el Atlético de Madrid.
TENSIÓN. La mayoría de jugadores del Barcelona saben perfectamente qué significa jugar en el Calderón, la agresividad que imprimirá Simeone a sus hombres, la sensación de ambiente prebélico que se vivirá antes y durante el partido, las artimañas del rival para aprovecharse de cualquier circunstancia del partido y revertirla a su favor, la presión que tendrá que gestionar el colegiado...
“Va a ser una guerra bestia pero la vamos a ganar”, es otra de las consignas que ha empezado a circular entre el grupo. Aquí también la razón les ampara porque desde que Luis Enrique dirige la nave blaugrana siempre han salido victoriosos de sus enfrentamientos contra los colchoneros en Madrid. Lo que está claro es que la historia de verdad de esta temporada se empieza a escribir a partir de este miércoles.
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